¿Puede el grito de un gol lesionar tu voz?
Cada vez que juega la Selección ocurre la misma escena. Amigos y familias se reúnen frente al televisor, el partido se vive con intensidad y, cuando llega el gol, el festejo estalla en un grito que parece salir desde lo más profundo del cuerpo. Es un gesto espontáneo, una expresión de alegría que forma parte del fútbol. Sin embargo, muy pocas personas saben que un solo grito extremadamente intenso puede lesionar la voz.
No se trata únicamente de quedarse afónico durante unas horas. Los médicos especializados en la voz describen una lesión conocida como hemorragia de cuerda vocal, que puede producirse cuando un pequeño vaso sanguíneo se rompe como consecuencia de un esfuerzo vocal brusco e intenso. Los gritos, hablar a muy alto volumen o un acceso violento de tos son algunas de las situaciones capaces de desencadenarla. Aunque no es una lesión frecuente, existe y constituye una verdadera urgencia para quienes dependen de su voz para trabajar.
La mayoría de los episodios de ronquera después de un partido se resuelven con reposo vocal. Sin embargo, en algunos casos el daño puede ser mayor y requerir tratamiento especializado. Si la hemorragia deja una cicatriz o altera la vibración normal de la cuerda vocal, la calidad de la voz puede verse afectada durante mucho tiempo. Por eso, una pérdida repentina de la voz después de un esfuerzo intenso nunca debería minimizarse.
¿Por qué ocurre esto? Las cuerdas vocales son dos pliegues de tejido extremadamente delicados que vibran cientos de veces por segundo cada vez que hablamos. Cuando gritamos con toda nuestra fuerza, aumenta de manera brusca la presión del aire y el impacto entre ambas cuerdas. Si además la voz ya estaba fatigada, existe deshidratación, un resfrío o una técnica ineficiente para proyectar la voz, el riesgo de lesión es todavía mayor.
Existe una creencia muy extendida: pensar que una voz fuerte necesariamente exige mucho esfuerzo. En realidad, ocurre exactamente lo contrario. Como docente de canto, una de las experiencias más gratificantes es comprobar cómo personas que durante años hablaron forzando la garganta descubren que pueden lograr una voz mucho más potente haciendo menos esfuerzo. Cuando la respiración, la laringe y las cavidades de resonancia trabajan de manera coordinada, el sonido gana intensidad sin necesidad de aumentar la presión sobre las cuerdas vocales. El grito impulsivo funciona de otra manera: toda la fuerza se concentra en la garganta y las cuerdas vocales reciben un impacto para el que no fueron diseñadas.
Esto no significa que haya que vivir un Mundial en silencio. La emoción es parte del deporte y nadie pretende renunciar al festejo de un gol. Pero sí conviene recordar que la voz también puede lesionarse en apenas unos segundos. Si después de un grito intenso aparece una ronquera importante, la voz se pierde por completo o la disfonía persiste durante varios días, es recomendable consultar a un médico otorrinolaringólogo. Un diagnóstico temprano puede evitar complicaciones y favorecer una recuperación completa.
Un gol dura apenas un instante. Tu voz debería acompañarte toda la vida.
Marco Cuozzo
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¿Puede el grito de un gol lesionar tu voz?
Cada vez que juega la Selección ocurre la misma escena. Amigos y familias se reúnen frente al televisor, el partido se vive con intensidad y, cuando llega el gol, el festejo estalla en un grito que parece salir desde lo más profundo del cuerpo. Es un gesto espontáneo, una expresión de alegría que forma parte del fútbol. Sin embargo, muy pocas personas saben que un solo grito extremadamente intenso puede lesionar la voz.
No se trata únicamente de quedarse afónico durante unas horas. Los médicos especializados en la voz describen una lesión conocida como hemorragia de cuerda vocal, que puede producirse cuando un pequeño vaso sanguíneo se rompe como consecuencia de un esfuerzo vocal brusco e intenso. Los gritos, hablar a muy alto volumen o un acceso violento de tos son algunas de las situaciones capaces de desencadenarla. Aunque no es una lesión frecuente, existe y constituye una verdadera urgencia para quienes dependen de su voz para trabajar.
La mayoría de los episodios de ronquera después de un partido se resuelven con reposo vocal. Sin embargo, en algunos casos el daño puede ser mayor y requerir tratamiento especializado. Si la hemorragia deja una cicatriz o altera la vibración normal de la cuerda vocal, la calidad de la voz puede verse afectada durante mucho tiempo. Por eso, una pérdida repentina de la voz después de un esfuerzo intenso nunca debería minimizarse.
¿Por qué ocurre esto? Las cuerdas vocales son dos pliegues de tejido extremadamente delicados que vibran cientos de veces por segundo cada vez que hablamos. Cuando gritamos con toda nuestra fuerza, aumenta de manera brusca la presión del aire y el impacto entre ambas cuerdas. Si además la voz ya estaba fatigada, existe deshidratación, un resfrío o una técnica ineficiente para proyectar la voz, el riesgo de lesión es todavía mayor.
Existe una creencia muy extendida: pensar que una voz fuerte necesariamente exige mucho esfuerzo. En realidad, ocurre exactamente lo contrario. Como docente de canto, una de las experiencias más gratificantes es comprobar cómo personas que durante años hablaron forzando la garganta descubren que pueden lograr una voz mucho más potente haciendo menos esfuerzo. Cuando la respiración, la laringe y las cavidades de resonancia trabajan de manera coordinada, el sonido gana intensidad sin necesidad de aumentar la presión sobre las cuerdas vocales. El grito impulsivo funciona de otra manera: toda la fuerza se concentra en la garganta y las cuerdas vocales reciben un impacto para el que no fueron diseñadas.
Esto no significa que haya que vivir un Mundial en silencio. La emoción es parte del deporte y nadie pretende renunciar al festejo de un gol. Pero sí conviene recordar que la voz también puede lesionarse en apenas unos segundos. Si después de un grito intenso aparece una ronquera importante, la voz se pierde por completo o la disfonía persiste durante varios días, es recomendable consultar a un médico otorrinolaringólogo. Un diagnóstico temprano puede evitar complicaciones y favorecer una recuperación completa.
Un gol dura apenas un instante. Tu voz debería acompañarte toda la vida.
Marco Cuozzo
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