¿Karaoke SÍ o karaoke NO?

¿Quién no disfrutó alguna vez de una noche de karaoke? Ya sea en un cumpleaños, durante un viaje o en una reunión con amigos, el karaoke nos da la posibilidad de convertirnos, por unos minutos, en el cantante de nuestra banda favorita. Sin embargo, detrás de esa experiencia tan divertida hay un aspecto que pocas personas conocen: cantar varias canciones seguidas también representa una exigencia para la voz.

Esta afirmación no surge solamente de la experiencia de profesores de canto o fonoaudiólogos. Un estudio publicado en el Journal of Voice analizó qué ocurría con la voz de personas después de una sesión de karaoke. Los investigadores encontraron signos objetivos de fatiga vocal, como una mayor inestabilidad en la vibración de las cuerdas vocales y una disminución de la capacidad para producir las notas más agudas. También observaron que realizar pausas e hidratarse durante la actividad ayudaba a reducir estos efectos.

Estos resultados no significan que el karaoke sea perjudicial ni que haya que dejar de disfrutarlo. Lo que muestran es algo mucho más sencillo: como cualquier actividad que implica una demanda importante para la voz, conviene realizarla en las mejores condiciones posibles. Y justamente allí aparece un factor del que se habla muy poco.

La inmensa mayoría de las pistas de karaoke están en la tonalidad original con la que fueron grabadas. Pero esa tonalidad fue elegida para las características vocales del artista, no para las tuyas. Cuando una canción queda demasiado alta solemos empujar la voz para alcanzar los agudos; cuando queda demasiado baja, muchas personas fuerzan los graves o modifican innecesariamente la forma de emitir el sonido. En realidad, muchas veces el problema no es la voz: es la tonalidad.

Por esa razón, profesores de canto y fonoaudiólogos especializados en voz suelen recomendar que las canciones se adapten a las posibilidades de cada cantante. No se trata de "bajar" o "subir" un tema porque sí, sino de encontrar el tono en el que la voz pueda expresarse con comodidad, calidad sonora y libertad. Incluso los grandes intérpretes modifican la tonalidad de algunas obras cuando resulta conveniente para su instrumento vocal.

La buena noticia es que hoy esto es muy fácil de hacer. Si tomás clases de canto, podés acordar con tu profesor la tonalidad ideal para cada canción de tu repertorio y guardar esas pistas en un pendrive o en una carpeta de Google Drive. Así, cada vez que surja la oportunidad de cantar en un karaoke, tendrás tus versiones listas para disfrutar sin exigir innecesariamente la voz.

La próxima vez que te inviten a un karaoke, no pienses solamente en qué canción vas a cantar. Pensá también en qué tono la vas a cantar. Es un pequeño detalle que puede marcar una enorme diferencia: cantar con mayor comodidad, sonar mejor y cuidar un instrumento que utilizás todos los días. Porque cantar bien no consiste en llegar a las notas "como sea", sino en permitir que la voz funcione con libertad, eficiencia y el menor esfuerzo posible


                                                                                                                                                                                               Marco Cuozzo

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¿Karaoke SÍ o karaoke NO?

¿Quién no disfrutó alguna vez de una noche de karaoke? Ya sea en un cumpleaños, durante un viaje o en una reunión con amigos, el karaoke nos da la posibilidad de convertirnos, por unos minutos, en el cantante de nuestra banda favorita. Sin embargo, detrás de esa experiencia tan divertida hay un aspecto que pocas personas conocen: cantar varias canciones seguidas también representa una exigencia para la voz.

Esta afirmación no surge solamente de la experiencia de profesores de canto o fonoaudiólogos. Un estudio publicado en el Journal of Voice analizó qué ocurría con la voz de personas después de una sesión de karaoke. Los investigadores encontraron signos objetivos de fatiga vocal, como una mayor inestabilidad en la vibración de las cuerdas vocales y una disminución de la capacidad para producir las notas más agudas. También observaron que realizar pausas e hidratarse durante la actividad ayudaba a reducir estos efectos.

Estos resultados no significan que el karaoke sea perjudicial ni que haya que dejar de disfrutarlo. Lo que muestran es algo mucho más sencillo: como cualquier actividad que implica una demanda importante para la voz, conviene realizarla en las mejores condiciones posibles. Y justamente allí aparece un factor del que se habla muy poco.

La inmensa mayoría de las pistas de karaoke están en la tonalidad original con la que fueron grabadas. Pero esa tonalidad fue elegida para las características vocales del artista, no para las tuyas. Cuando una canción queda demasiado alta solemos empujar la voz para alcanzar los agudos; cuando queda demasiado baja, muchas personas fuerzan los graves o modifican innecesariamente la forma de emitir el sonido. En realidad, muchas veces el problema no es la voz: es la tonalidad.

Por esa razón, profesores de canto y fonoaudiólogos especializados en voz suelen recomendar que las canciones se adapten a las posibilidades de cada cantante. No se trata de "bajar" o "subir" un tema porque sí, sino de encontrar el tono en el que la voz pueda expresarse con comodidad, calidad sonora y libertad. Incluso los grandes intérpretes modifican la tonalidad de algunas obras cuando resulta conveniente para su instrumento vocal.

La buena noticia es que hoy esto es muy fácil de hacer. Si tomás clases de canto, podés acordar con tu profesor la tonalidad ideal para cada canción de tu repertorio y guardar esas pistas en un pendrive o en una carpeta de Google Drive. Así, cada vez que surja la oportunidad de cantar en un karaoke, tendrás tus versiones listas para disfrutar sin exigir innecesariamente la voz.

La próxima vez que te inviten a un karaoke, no pienses solamente en qué canción vas a cantar. Pensá también en qué tono la vas a cantar. Es un pequeño detalle que puede marcar una enorme diferencia: cantar con mayor comodidad, sonar mejor y cuidar un instrumento que utilizás todos los días. Porque cantar bien no consiste en llegar a las notas "como sea", sino en permitir que la voz funcione con libertad, eficiencia y el menor esfuerzo posible.

                                                                         Marco Cuozzo

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